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¿Conoces tus derechos sexuales?

La Declaración de los Derechos Sexuales recoge aspectos como la libertad sexual, el derecho a la equidad sexual o el derecho al placer para todos.

Fue aprobada el 26 de agosto de 1999 por la Asociación Mundial de Sexología, pero muy pocos conocen su existencia. ¿Te has planteado alguna vez que todos tenemos también estos derechos? ¿Quieres conocerlos? Inmagazine pone a tu disposición la “Declaración Universal de los Derechos Sexuales”.

La sexualidad es una parte integral de la personalidad de todo ser humano. Su desarrollo pleno depende de la satisfacción de las necesidades humanas básicas como el deseo de contacto, intimidad emocional, placer, ternura y amor.
La sexualidad se construye a través de la interacción entre el individuo y las estructuras sociales.

El desarrollo pleno de la sexualidad es esencial para el bienestar individual, interpersonal y social. Los derechos sexuales son derechos humanos universales basados en la libertad, dignidad e igualdad para todos los seres humanos. La salud sexual es el resultado del reconocimiento y respeto de los derechos sexuales:

El Derecho a la Libertad sexual: La libertad sexual abarca la posibilidad de las personas a expresar su sexualidad y excluye todas las formas de coerción sexual, explotación y abuso en cualquier periodo y situación de la vida.

El Derecho a la Autonomía Sexual, Integridad Sexual y Seguridad del Cuerpo Sexual: Incluye la capacidad de tomar decisiones autónomas sobre la vida sexual dentro de un contexto de la propia ética personal y social. También incluye el control y disfrute de nuestros cuerpos, libres de tortura, mutilación y violencia de cualquier tipo.

El Derecho a la Privacidad Sexual: Derecho a expresar las preferencias sexuales en la intimidad siempre que estas conductas no interfieran en los derechos sexuales de otros.

El Derecho a la Equidad Sexual : Este derecho se refiere a la oposición a todas las formas de discriminación, por razones de sexo, género, orientación sexual, edad, raza, clase social, religión o discapacidad física, psíquica o sensorial.

El Derecho al Placer Sexual: El placer sexual, incluyendo el autoerotismo, es una fuente de bienestar físico, psicológico, intelectual y espiritual.

Derecho a la Expresión Sexual Emocional: La expresión sexual es más que el placer erótico en los actos sexuales. Cada individuo tiene derecho a expresar su sexualidad a través de la comunicación, el contacto, la expresión emocional y el amor.

El Derecho a la Libre  Asociación Sexual : Significa la posibilidad de casarse o no, de divorciarse y establecer otros tipos de asociaciones sexuales.

El Derecho a tomar decisiones reproductivas libres y responsables : Derecho a decidir sobre tener descendencia o no, el número y el tiempo entre cada uno y el derecho al acceso a los métodos de la regulación de la fertilidad.

El derecho a la información basada en el conocimiento científico:  La información sexual deber ser generada a través de un proceso científico libre de presiones externas, y difundida de forma apropiada en todos los niveles sociales.

El derecho a la educación sexual comprensiva: Este es un proceso que dura toda la vida, desde el nacimiento y debería involucrar a todas las instituciones sociales.

El derecho a la atención clínica de la salud sexual: La atención clínica de la salud sexual debe estar disponible para la prevención y el tratamiento de todos los problemas, preocupaciones y trastornos sexuales.

LOS DERECHOS SEXUALES SON  DERECHOS HUMANOS FUNDAMENTALES Y UNIVERSALES

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Teoría queer, ni hombres, ni mujeres

Los seguidores de la teoría queer son aquellos que, en su lucha contra el género, se declaran transexuales y pansexuales ante el mundo.

Si buscamos la palabra “queer” en un diccionario de inglés, la definición más generalizada que encontraremos es la de “raro”. Esta palabra es la que designa al “Movimiento Queer”, que apareció en los años noventa en Estados Unidos. La base que sostienen sus militantes es que no existe una división del mundo entre hombres y mujeres, ni entre homosexuales y heterosexuales, ya que estos conceptos no son, para ellos, cuestiones biológicas, sino construcciones sociales, que se basan en patrones bipolares heterosexualizados, entre los cuales no se definen. De esta manera, tal como la palabra queer define, se encuentran fuera de la norma. Se trata, más que de una lucha en contra de la biología, de una lucha política contra los estigmas que acarrean los problemas de género, de identidad y de orientación sexual, por lo que esta forma de romper moldes, entiende que da más libertad al individuo para no sentirse encasillado en el hombre o la mujer que debería ser, o que la sociedad actual, le obliga a ser. Por ello también abordan cuestiones como la raza o la clase social, y todo lo que se base en patrones preestablecidos en la creación de la identidad del individuo.

Por supuesto esta teoría tiene sus grandes seguidores y sus grandes detractores. Para la mayoría de los sexólogos, cuestiones políticas y de roles de género opresivos aparte, la persona siempre tiende a identificarse a si misma como hombre o mujer, coincida esta identidad sexual o no con su identidad biológica asignada al nacer, ya que todos somos seres sexuados. Los defensores de la teoría queer, sin embargo, están más cercanos a ideas de transgénero, es decir, la capacidad de asignarse uno a si mismo una identidad sexual, sea esta como hombre, mujer, ambos o ninguno. De la misma manera, serían más defensores de una orientación sexual basada en la pansexualidad, es decir, la atracción estética, romántica o sexual por otras personas independientemente del sexo y género de las mismas. Para ello, una de sus estrategias, en ocasiones, es la de jugar con la parodia, exageración o confusión de los roles de género.

Este tipo de teorías en contra de la identidad sexual como hombre o mujer tienen también su hueco en España, sobre todo representadas en la personalidad de Beatriz Preciado. Se trata de una filósofa burgalesa, con una formación académica en gran parte estadounidense, que luego ha aplicado en su oficio como profesora universitaria de historia política del cuerpo y teoría del género en París. Fue precisamente en París donde Preciado escribió su libro “Testo Yonqui”, donde relata en forma de diario su experiencia al someterse a un autoexperimento al administrarse testosterona, con el objetivo de demostrar como no existe un sexo determinado por factores biológicos, sino que este se construye. De la misma manera, en diversas entrevistas mantenidas con la prensa, Beatriz Preciado explica como ella diferencia entre el sexo que se le asigna al nacer, es decir, biomujer, y el género que se le asigna alguien a sí mismo, por ejemplo, el de tecnomujer. Otro de sus textos de referencia para la teoría queer, es el conocido “Manifiesto-Contra sexual”, en el que afirma que  “el deseo, la excitación sexual y el orgasmo, no son sino los productos retrospectivos de cierta tecnología sexual que identifica los órganos reproductivos como órganos sexuales, en detrimento de la totalidad del cuerpo”.

Sea como fuere, esta teoría intenta desmontar patrones establecidos, y pretende que sea el propio individuo el que profundice sobre su sexualidad y su identidad. Más allá de las luchas políticas y culturales, por las que aboga este movimiento, y las ideologías con las que se puede estar o no de acuerdo, reflexionar sobre la persona que se es, y no la persona que la sociedad nos marca ser, puede ser un pensamiento que nos abra caminos.

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¿Qué quieren las mujeres?

Pfizer presenta su Informe Europeo sobre Hábitos Sexuales, en el que se desvela que las mujeres españolas están satisfechas, pero querrían tener relaciones amatorias con más frecuencia. Igualmente, declaran que lo que más rechazan en un hombre para tener sexo, es que sea egocéntrico y sufra de halitosis.

Más del 70 por ciento de las mujeres europeas hacen el amor al menos una vez por semana. Esa es una de las conclusiones del Informe Europeo sobre Hábitos Sexuales, presentado por Pfizer. Se trata de una encuesta on-line realizada a unas 2.500 mujeres de Alemania, España, Suecia, Austria y Portugal, en la que se ha indagado sobre una de las preguntas que siempre se ha hecho la población masculina mundial: “¿qué quieren las mujeres?”.

Por lo visto, parece existir una competencia clara entre España y nuestros vecinos lusos. Según esta encuesta, el 75 por ciento de las españolas se encuentra satisfecha con su vida sexual, frente al 88 por ciento de las portuguesas. Las europeas vuelven a competir a la hora de hablar de frecuencia amatoria, donde las mujeres confiesan tener relaciones más de una vez por semana, en un 81 por ciento de los casos en Portugal, un 68 por ciento en España, y en un 45 por ciento en Suecia, por lo que las españolas revelan que querrían tener sexo con más frecuencia. Pero, pese a todo, parece ser que quedan claras las frases hechas de “mejor calidad que cantidad” o “mucho sexo soso, sigue siendo soso”, porque, frecuencias a parte, este informe lo que quiere reflejar es que las mujeres europeas se muestran contentas con su vida sexual.

Egocéntricos fuera

Otra de las cuestiones por las que se preguntaba en este informe, era por aquellos aspectos, tanto físicos como personales, que funcionaban como inhibidores sexuales, es decir, qué aspectos resultaban negativos a la hora de tener sexo con un hombre. Pese a ciertos mitos de seductor, la mayoría de las mujeres europeas señaló a los hombres egocéntricos, como aquellos con los que menos les gusta tener relaciones sexuales. Y no sólo eso, entre los defectos físicos de un hombre por los que se pensarían más de dos veces irse con él a la cama, al coche, al parque, o a cualquier nido de amor improvisado, las mujeres colocan en el número uno la halitosis. Queda claro que para la mujer, el físico no siempre es lo que más importa, pero la higiene sí, y mucho.

Respecto a otra de las grandes preocupaciones masculinas, como es la dificultad para logar la erección, las mujeres también se pronuncian, y más positivamente de lo que ellos podrían pensar. Así, el 29 por ciento de las españolas cree que su pareja ha pasado alguna vez por un episodio de disfunción eréctil. Pero este dato, no era sólo definido como un motivo de angustia, ya que el 22 por ciento de las españolas declaraba que consideraba que este hecho podría acercar a la pareja en caso de que se pudiera hablar del tema. En concreto, el 88 por ciento de las féminas de nuestro país, afirma estar dispuesta a hablar de las dificultades de erección con sus parejas.

Satisfechas, exigentes, pero sobre todo, decididas. ¿Qué quieren las mujeres? Lo mismo que ellos, pasárselo bien, disfrutar, ser ellas mismas, y sobre todo, decir por fin lo que piensan.

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El placer femenino en todas sus formas

Si siempre has querido adentrarte en una tienda erótica y buscar un juguete a tu medida, y nunca te has atrevido, esta es tu oportunidad de descubrir todo lo que te estás perdiendo

El placer de la mujer sigue siendo, en múltiples ocasiones, un gran desconocido para el hombre. Sin embargo, no debería seguir siendo un misterio para las propias mujeres. La búsqueda de placer en pareja, es una delicia, que a veces, puede disfrutarse, incluso de una manera más intensa, cuando se hace en solitario.

El mercado del sexo, por ello, ha dejado de ser un tabú y se ha postrado ante los pies de la mujer. Actualmente, los antiguos oscuros sex shops, han pasado a convertirse en tiendas eróticas, en las que puede apreciarse un toque mucho más femenino, donde incluso podemos encontrar productos para cocina erótica, salas de reuniones para talleres, o mesas para tomar deleitarse tras la compra con un buen té. Dentro de este nuevo concepto de jugueterías eróticas, se puede encontrar todo un arsenal de productos dedicados única y exclusivamente, a proporcionar todo tipo de placer en solitario a la mujer.

¿Cómo elegir entre tanta variedad? Lo importante, primero, es conocer tu propio cuerpo, y así saber que producto es el que podría estar destinado a tus zonas o tus juegos privados favoritos. Después de eso, aquí te ofrecemos una guía práctica que quizás te pueda ayudar a decidir.

Dildos: Son el modo más antiguo y más sencillo de encontrar el placer vaginal. Griegas, egipcias, o las mujeres de la milenaria China ya hacían buen uso de ellos. Son utensilios pensados para la penetración pero sin vibración. Inicialmente imitaban por norma la forma del pene, pero ya han evolucionado hacia formas mucho más ergonómicas que permiten estimular el punto G, o el Cul de Sac. No sólo han mejorado sus formas, si no también sus materiales, pasando del simple plástico, a la más manejable silicona.

Dildos con vibración: Son el concepto más generalizado, y más vulgarmente conocido como “consoladores”. Es decir, es la revolución electrónica del dildo tradicional, al que se le inserta un pequeño motor en su base, que funciona bien con pilas o bien enchufado a una toma eléctrica, y que permite un mayor número de sensaciones a través de todo tipo de ritmo de vibraciones. Tras su invención en el siglo XIX como método medicinal de paliar la llamada “histeria femenina”, su evolución más importante ha pasado por buscar que un solo juguete estimulara diferentes puntos de placer. De esta manera existen modelos dobles, destinados a estimular vagina y clítoris, o bien vagina y zona anal, o incluso, las tres a la vez. Igualmente, en estos modelos dobles, el dildo tiene movimiento de tal manera que la vibración se concentra en el primer tercio de la vagina, la zona más sensible de la misma, y la punta se dedica a masajear bien el punto G, el punto A, o el Cul de Sac.

Vibradores: Estos juguetes, no siempre están destinados a la penetración, sino a juegos sensoriales, mediante un nuevo tipo de caricias en pareja, o bien, para concentrar el placer en nuestro punto fuerte, el clítoris. Huevos, balas vibradoras, masajeadores en forma de patitos o casi cualquier tipo de animal marino, o lenguas sintéticas que pretenden superar al mejor sexo oral, se valen de todo tipo de ritmos de vibración, destinados para todos los gustos.

Bolas chinas: Todo el mundo tiene una percepción muy sexual de las llamadas bolas chinas, cuando en realidad, su virtud principal es la de ejercitar el suelo pélvico y usarse como complemento para los ejercicios de Kegels, los cuáles permitirán una mejor vida sexual y sobre todo, menos problemas de incontinencia urinaria en el futuro. Aún así, si es cierto, que puede usarse como un complemento en nuestros juegos.

Bolas anales: Son uno de los mejores iniciadores del placer anal. Se trata de un cordón formado por distintas bolas, que en ocasiones también van gradualmente aumentado de tamaño. Su objetivo es ir probando a introducir paulatinamente el número de bolas deseado, para saber cuál es tu límite en este tipo de juegos, si es que lo hay.

Plugs: Si los dildos y vibradores anales pueden parecer algo más grandes o engorrosos, y las bolas, demasiado extensas, los plugs anales son una solución a este problema. Se trata de un pequeño cilindro, generalmente realizado en materiales blandos, cuya punta es mucho más estrecha que la base, de manera que su introducción anal resulta más fácil y cómoda. Todos ellos cuentan con una base generosa, que impide que el plug pueda introducirse por completo en la zona anal (puesto que hay que tener cuidado a la hora de los juegos anales, con que no se pierda ningún objeto nunca dentro del recto). Algunas de estas bases actúan a modo de ventosa, para explorar todo tipo de posibilidades.

Estas son los productos más básicos que puede encontrarse en una juguetería erótica para descubrir todas las formas del placer en solitario. No hay que olvidar que las nuevas tecnologías avanzan a pasos agigantados, y ya podemos encontrar vibradores adaptados a tu teléfono móvil, tu ordenador, o tu mp3, que te harán interiorizar mucho más que nunca tu música favorita. Lo bueno del placer es, que siempre queda algo nuevo por descubrir, probar y conocer.

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“Toda relación romántica conlleva una relación erótica”: Elena Montagud

El sexo y la literatura cada vez parecen ir más unidos. Muchos presagiaron que Cincuenta Sombras de Grey sería solo una moda pasajera, sin embargo, cada vez son más las trilogías de literatura erótica que arrasan en ventas, la última, la Trilogía de Placer (Grijalbo) de Elena Montagud, que todos identificamos claramente al ver un patito de goma. Hablamos con la autora para aprender un poco más sobre como disfrutar del sexo, a través de las letras.

 

Cuando hablamos de novela romántica y novela erótica no siempre hablamos de lo mismo, ¿crees que el romanticismo y el erotismo son dos cosas separadas o que deben ir unidos?

Bueno, es cierto que en muchas novelas románticas no se trata el erotismo y que en novelas eróticas puras y duras no cabe el romanticismo. En el caso de mis historias y personajes creo que es distinto, ya que, si bien al principio como es evidente solo puede existir una relación más ligada a la atracción, a la sensualidad, al erotismo… después poco a poco esa relación se va transformando en una en la que el romanticismo está a flor de piel. Y creo que es lo que ocurre en la realidad también. Es decir, cuando tú conoces a una persona lo primero que aparece es la atracción sexual. Y, a medida que la conoces, te va calando hondo, ¿no? Bueno, no con todos, está claro, jajajaja. Por eso, en mi caso la editorial ha querido denominar mis historias como “novelas romántico-eróticas” porque, en determinado momento de la historia, ya es indisoluble. Claro que puede ir separado. Y en todo caso en ocasiones en mis personajes se trata así. Pero luego llega el amor… Y ahí ya sí que no se puede separar. Toda relación romántica conlleva una relación erótica. Si no, ¡es que mantienes un amor platónico!

En tu Trilogía del Placer adelantas que es  “una historia de hoy sobre mujeres que buscan el amor y hombres que dicen querer solo sexo”, ¿por qué?

Este subtítulo es una trampa. Debería leerse con tono satírico. “Hombres que dicen querer”. Claro, dicen. Pero luego la realidad puede ser bien distinta.

¿Sigue siendo una gran verdad o también hay hombres que buscan el amor y mujeres que dicen querer solo sexo?

Ni todas las mujeres buscan el amor ni todos los hombres quieren solo sexo. Y eso en mi historia se puede ver claramente. Bueno, también pienso que un poquito sí que es cierto que las mujeres somos más de soñar con un cuento de princesas y tal, pero poco a poco esa visión ha ido desapareciendo. Ahora ellas son más abiertas en cuestiones sexuales y toman la iniciativa. Y ellos tienen un corazón tan grande en el que cabe un amor que te cala hasta los huesos. Y eso es lo que quiero mostrar con mis personajes y la historia y, de esta manera, romper estereotipos.

 ¿Qué hace tan especiales a Héctor y Melissa?

Que son de carne y hueso. Tanto uno como otro cometen fallos y también aciertos. Para mi gusto, los personajes imperfectos son encantadores porque son reales. Además, a veces soy un poquito mala con ellos y me gusta ver cómo se caen y qué hacen para volver a levantarse. Por otra parte, la historia entre Héctor y Melissa empieza de una manera muy llamativa y poco a poco va evolucionando y pasando por distintas fases, todas ellas también muy reales. El amor entre Héctor y Melissa tampoco es perfecto, porque en la vida real nunca lo es, pero ellos luchan por conseguirlo, tal y como hacemos cada uno de nosotros en nuestro día a día.  Creo que es eso precisamente lo que ha gustado a las lectoras: que Héctor podría existir (bueno, en mi cabeza existe, ya sabes cómo somos los escritores jaja) y que Melissa podría ser una de nuestras amigas, de nuestras vecinas, una compañera de trabajo o esa mujer con la que nos cruzamos cada día en la parada del autobús.

 ¿Es el sexo una forma de amor especial entre ellos?

Sí, sí lo es. Es la manera en que yo concibo el sexo cuando hay un vínculo estrecho y amoroso entre dos personas. El sexo es una manera de transmitir todo lo que sentimos. Hace poco estuve documentándome para mi nueva novela acerca de todo esto. Con el sexo no solo transmitimos amor, sino que también es posible desahogar nuestra tristeza, o incluso rabia. Es una forma de lenguaje basado en miradas, caricias, besos, en la unión de dos cuerpos. Creo que no hay mejor manera de expresar algo sin palabras. A Melissa y a Héctor les ocurre todo eso. En un principio el sexo les sirve para desahogarse, para soltar toda la rabia y el dolor que sienten por diversos motivos, y luego se va transformando hasta convertirse en la forma más pura de demostrarse el amor que sienten el uno por el otro.

Una de las tramas que suele funcionar muy bien en este tipo de trilogías es hilar la historia en torno a un secreto del pasado, generalmente por parte del chico, ¿por qué crees que gusta tanto este tipo de elementos? ¿Qué conlleva esto en la creación de la historia?

Sí, es cierto que suele funcionar muy bien. En mi caso cuando escribía la historia no pensaba en concreto en todas esas historias en las que se trata esto, sino más bien en el hecho de que, poco a poco, la Trilogía del Placer va adquiriendo cierto halo de misterio. Yo también escribo temática de suspense y creo que de ahí me viene eso de insertar misterios. En este caso fue por parte del chico porque la historia me lo pedía así, pero también me encanta plasmarlo en las mujeres, y es algo que estoy haciendo ahora en mi nueva historia. A mí es que los secretos me gustan mucho, jajaja. En todo tipo de historias, vamos.
Supongo que gusta tanto porque te crea tensión, curiosidad, misterio.

Lo que conlleva es que tienes que planear muy bien todas las pistas que vas a ir dejando caer en la trama. Cómo lo harás, si poquito a poco o de una forma más rápida. Y, por supuesto, estructurar la historia en torno a ese “secreto” que también dependerá de si es más o menos duro.

 ¿Identificamos ya el patito de goma con Elena Montagud? ¿Qué ha supuesto esta imagen tan potente?

Sí, yo creo que sí se identifica. Es más, cada día recibo mensajes privados o post en los que las lectoras me etiquetan porque han visto un pato de juguete, o alguna imagen o algo en la que aparece un pato y se acuerdan de mí. Lo que supone es que los lectores te relacionen con algo, que se cree un boca a boca y, de esta manera, si a un escritor se le identifica con una imagen potente y visual, con un símbolo, es mucho más fácil a la hora de darse a conocer. Además, pienso que el patito, al ser un juguete sexual, también me da una imagen de sensualidad, de picardía, de jovialidad, que se relaciona con mis historias.

En tu trilogía Tiéntame exploras la sumisión masculina y llamadas “mansiones del sexo”, ¿qué hay de esta atracción por el sado, y por este tipo de roles que gusta tanto a las lectoras de erótica?

Pues creo que es el hecho de imaginar precisamente al hombre en ese estado de sumisión, o a la inversa. Aunque es una práctica sexual que siempre ha estado ahí, no es algo de lo que se hablaba en el día a día y a la luz, pero ahora ha ido creciendo hasta convertirse en un boom. Sin embargo, en mi caso, no era del todo esa temática la que yo quería tratar. Apenas conozco ese mundo y ahora mismo, aunque me guste leerlo, no me apetece tratarlo en mis historias. De lo que quería hablar era de un tipo de sumisión que es mucho más peligrosa que el sado, puesto que en este todo es consentido, y en mi historia la sumisión se acerca más al chantaje, relacionado con ese mundo de las “mansiones del sexo” que yo trato más como las que aparecen en la película “Eyes Wide Shut”.

En el último RA ya adelantaste que estás preparando nuevo proyecto, ¿vas a sumergirnos en una nueva faceta del erotismo?

Bueno, podría decirse que sí… No es que sea ninguna práctica sexual ni nada de eso, pero yo sí que lo consideraría como una faceta distinta de la que presentaba mis anteriores personajes. Y creo que es un erotismo muy intenso, hermoso… Tampoco puedo adelantar mucho, por no decir casi nada, pero habrá un contraste en la temática sexual que es lo que dota a la historia y a los personajes de más encanto. Vamos, yo estoy encantada y espero que las lectoras también se enamoren y vuelvan a soñar.

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Tailandia, un país para soñar

Playas paradisiacas, exóticos paisajes y una cultura apasionante definen a uno de los destinos que más fascinación causa en todo el mundo: Tailandia.

Situado en el sudeste asiático, Tailandia es un país que invita a descubrir cada uno de sus rincones. Desde su vibrante capital, Bangkok , hasta las aguas turquesas y cristalinas de la isla de Phuket, o paisajes como los del Parque Nacional de Khao Sok, que nunca podrás olvidar.

Templos en Bangkok

Bangkok se ha convertido en una de las ciudades asiáticas más cosmopolitas. La combinación del presente con el pasado la hacen única. Muestra de ello son los más de 400 templos budistas, que puedes encontrar repartidos por toda la ciudad. Los colores brillantes, combinados con pan de oro, porcelana china e imágenes sagradas de Buda son un espectáculo arquitectónico que no te puedes perder. De visita obligada son:  El templo del Buda Dorado (Wat Traimit), el templo del Amanecer (Wat Arun), o el templo del Buda Esmeralda (Wat Phra Kaew).

Chiang Mai y sus elefantes

Y viajamos a las alturas. Concretamente a Chiang Mai,  para muchos la ciudad más importante a nivel cultural y de gran belleza natural. En el Parque Nacional de Doi Inthanon se encuentra el punto más alto del país, con magníficos templos, cascadas de impresión , y  una gran vegetación.

Chiang Mai es un lugar perfecto para practicar senderismo y rodearte de elefantes. Además, podrás realizar un curso de cocina tailandesa en alguna de las escuelas y granjas orgánicas de la zona.

El paraíso de sus playas

Nos alejamos de la capital, para sumergirnos en el agua de sus paradisiacas playas. En la costa oeste de Tailandia, encontramos las islas Koh Phi Phi, en Krabi. Sus seis islas son consideradas unas de las más bellas del planeta. Todas ellas con playas de arena blanca y vegetación tropical, que además fueron el escenario de la película «La Playa».

También bañada por el  mar Andamán, encontramos  la isla de Koh Lanta, a 80 km de Krabi, con aguas transparentes verde esmeralda y rodeada de arrecifes de coral, son una auténtica belleza.

Phuket es la isla más grande de Tailandia. Cada una de sus playas es diferente y están separadas unas de otras por cabos y colinas. Sus aguas son ricas en fauna marina, por lo que la convierten en el lugar idóneo para practicar buceo. Al igual que ocurre en Koh Tao o la Isla de las Tortugas, con un impresionante fondo marino, es uno de los mejores lugares del mundo para practicar submarinismo.

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Sexo frustrado y sin seguro

Prácticas como la «marcha atrás» o el «método ogino», no protegen eficazmente contra los embarazos no deseados ni las ITS, y además provocan frustraciones que pueden desencadenar en problemas sexuales en la pareja. Hablamos de sexo frustrado y sin seguro.

 

Desde que el mundo es mundo, y le pese a quien le pese, uno de los grandes axiomas del sexo ha sido separar placer y reproducción. De esta manera, mujeres y hombres han pensado en todas las maneras posibles de practicar el coito sin tener que cargar con el peso un embarazo. Las egipcias probaron con espermicidas creados mediante miel y estiércol de cocodrilo, las romanas se ponían de cuclillas y se provocaban estornudos nada más finalizar la penetración y las mediterráneas se introducían esponjas de mar con vinagre en la vagina. Si todos estos métodos, nos parecen hoy en día, poco prácticos y poco seguros, lo llamativo es que aún seguimos realizando alguna de estas prácticas anticonceptivas ancestrales.

Prácticas anticonceptivas

De entre las prácticas sexuales, llamadas anticonceptivas, la más extendida de ellas es el llamado “coitus interruptus”. Con siglos de antigüedad, hoy la conocemos más comúnmente como “marcha atrás”, es decir, que el hombre retire el pene de la vagina antes de la eyaculación. Empieza a ser sabido que esta práctica es inefectiva debido a que durante la relación sexual el hombre expulsa el llamado líquido preseminal, que contiene suficientes espermatozoides como para fecundar el óvulo, por lo que sigue siendo posible el embarazo. Como se dice en la calle, “antes de llover, chispea”. Lo que no es tan extendido es que está práctica, si se usa de forma continuada, puede provocar problemas como la frustración de los dos miembros de la pareja, congestión pélvica, y dificultades sexuales. Por ejemplo, el hombre, al obsesionarse con el control de su eyaculación, puede caer en problemas de erección o incluso en eyaculación precoz, y la mujer, al estar más centrada en la llegada del orgasmo de su pareja, que en el suyo propio, puede acabar padeciendo anorgasmia, además del estrés que produce la sensación de inseguridad ante el embarazo.

La otra gran práctica, frustrante e insegura, es el llamado “método ogino”, es decir, restringir las relaciones coitales a los días no fértiles de la mujer. Estos días fértiles se pueden medir por la temperatura basal, el moco cervical, o principalmente según el ritmo del calendario. La metodología habitual es llevar la cuenta de las duraciones de las menstruaciones de la mujer como mínimo 6 meses, y según esto, considerar que en un ciclo de 28 días, la mujer sería fértil entre el séptimo y el vigésimo día del ciclo, contando desde el primer día de menstruación. El problema es que los ciclos son inestables, y varían por cuestiones como el peso, los partos o el estrés, por lo que la seguridad contra el embarazo de esta práctica oscila entre el 60 y el 90 por ciento, según qué estudios. Teniendo en cuenta también que este método exige un control estricto por la pareja, y que reduce las relaciones sexuales a “cuando toca”, en vez de “a cuando apetece”, se vuelve a caer en frustraciones, insatisfacciones, y riesgos innecesarios en un S.XXI lleno de métodos anticonceptivos seguros. Pero sobre todo, ninguno de estos métodos protege de las infecciones de transmisión sexual, puesto que no son métodos barrera como si lo son el preservativo masculino y femenino.

Prácticas aconceptivas

En realidad, las mejores prácticas anticonceptivas, son las prácticas aconceptivas. Según define el Observatorio de la Salud de la Mujer, estas prácticas son “las cosas que dos cuerpos pueden hacer sin que entrañen riesgo de embarazo”. Porque la relación sexual no tiene porqué traducirse en relación coital, y por lo tanto, no hay que perder de vista que existen muchas más prácticas que pueden resultar mucho más seguras, menos frustrantes y sobre todo, más satisfactorias.

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El tamaño sí importa

La eterna cuestión “¿el tamaño importa?” suele confundirse con otra bien distinta, que es “¿ellas las prefieren grandes?, cuando en realidad, estas preguntas no suelen tener la misma respuesta

Inmagazine

Los hombres, mucho más que las mujeres, viven obsesionados por el tamaño de sus genitales. Esta obsesión lleva muchas veces a tener complejos irreales, que generan grandes problemas de inseguridad, y que a menudo desencadenan incluso en dificultades comunes como la impotencia y la eyaculación precoz.

La realidad es que pocos hombres tienen un concepto real de lo que es un pene en erección común, ya que desde su adolescencia su único referente es la pornografía, donde los tamaños, los tiempos y las reacciones de ambos géneros son totalmente irreales. De esta manera, cuando hombres adultos acuden a consulta por algún tipo de dificultad común con su pareja, se descubre que, en parte, la obsesión por compararse con los estándares de la pornografía, ha desencadenado el problema. Por motivos como este, la Riksförbundet för Sexuell Upplysning (Asociación Sueca para Sueca para la Educación de la Sexualidad), creó libros educativos como la “pussypedia” y el “dicktionary”, donde mujeres y hombres comunes y de diferentes razas, se dejaron fotografiar los genitales para mostrar al mundo la diversidad de los mismos, y cómo los actores porno no eran el referente ideal desde el cual iniciar comparaciones.

Pero, entonces, ¿el tamaño importa? La respuesta a esta pregunta es sí, lo que no se traducen en que el pene de un hombre tenga que ser grande para satisfacer a una mujer, de hecho, ocurre todo lo contrario. El tamaño medio del pene, a nivel mundial, está en los 14 centímetros. Por países europeos, en Francia se hablaría de 16cm, en Italia de 15, en Alemania de 14,4, y en España, según un estudio de la Sociedad Española de Andrología, de 13,5 cm. Por supuesto, también varía según las razas, siendo la raza negra la que mayor media tiene, y la oriental la que está más por debajo de este ránking, con unos promedios por países de unos 10,2cm en India, o incluso los 9,6cm de Corea del Sur. Estas medias hacen evidente que el pene de un hombre no ha de llegar a los 20cm para poder dar placer a su pareja, sino simplemente estar dentro de estos promedios. En realidad la zona más sensible de la vagina de una mujer, se encuentra en el primer tercio de la misma, por lo que no es necesario una gran longitud para poder estimularla. De hecho, un pene de gran tamaño, puede resultar molesto, ya que su penetración profunda, si la mujer no está previamente bien estimulada, puede resultar incluso dolorosa. Lo que si que es cierto, según coinciden los expertos en sexología, es que lo que si resulta importante para dar una mayor satisfacción es el grosos del pene durante la erección, ya que así el pene roza más las paredes de la vagina, y además, se aumenta la sensación femenina, más emocional que física, de “sentirse llena”, lo que puede provocar un mayor placer subjetivo.

Si bien es cierto, que visualmente, un pene grande puede resultar subjetivamente más sexualmente apetecible, sobre todo porque nuestra cultura occidental suele relacionarlo con una mayor potencia sexual, la realidad es que en la práctica, este factor no es realmente significativo a la hora de provocar un mayor goce femenino. De esta manera, podemos afirmar que el tamaño sí que importa, puesto que el grosos puede resultar un factor a tener en cuanta en el placer, o que un pene demasiado pequeño, o demasiado grande, en lo que a longitud se refiere, puede dar lugar a complicaciones a la hora de la penetración. Pero esta afirmación, de ninguna manera, puede traducirse por “ellas la prefieren grandes”, ya que esta obsesión por el tamaño, es sin duda, una cuestión mucho más masculina que femenina.

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Sexo a distancia: ¿teléfono, webcam o móvil?

Para muchas parejas, la distancia es la muerte del sexo. Pero no necesariamente; y la prueba de ello son otras muchas parejas que encuentran en esta crisis una nueva oportunidad para conducir su pasión por otros cauces. Hablamos del sexo telefónico, del sexo a través de la webcam, y del sexting.

¿Qué es el sexo telefónico?

 

Es una práctica sexual que consiste en mantener conversaciones eróticas, más o menos explícitas, a través del teléfono. Es habitual acompañar esta conversación con la masturbación, aunque a muchos les gusta simplemente la fantasía.

Lo más habitual es practicarlo en parejas, ya que de otro modo puede resultar una farsa. ¿Cómo sabes que la persona que está al otro lado del teléfono realmente está haciendo lo que te describe?

Pese a ello, durante los 90, esta práctica gozó de una gran popularidad. Sin embargo, la democratización de internet y los avances en tecnología han dado lugar a otro tipo de experiencias sexuales en la distancia que, además de implicar al sentido del oído, también invitan a la vista. Hablamos de la webcam.

¿Qué es el sexo por webcam?

Prácticas sexuales a través de la webcam

El sexo por webcam ha revolucionado internet y la vida sexual de muchas personas. Parejas que viven en países o ciudades diferentes recurren a estas prácticas; pero especialmente tienen presencia en la red las páginas que ofrecen estos servicios de pago. También existen varios chats con webcam para unir a desconocidos amateur.

No obstante, esta práctica sexual, aunque visual, sigue resultando incompleta para muchas personas. No siempre se tiene acceso a internet y a una webcam o no se goza de la intimidad necesaria.

¿Qué es el sexting?

Aplicaciones como WhatsApp o Snapchat han convertido el teléfono móvil en una herramienta de comunicación sexual muy potente, ya que combina lo mejor del sexo telefónico y lo mejor del sexo por webcam: llamadas, fotos, vídeos y chat.

Pero la facilidad con la que se comparten estos contenidos entre contactos crea mucha polémica. A lo que hay que sumar, claro está, que tampoco se trata de una experiencia sexual completa.

Si, aun así, el sexo telefónico, a través de la webcam o por chat no te resulta excitante y quieres algo más, en puritanas seguro que puedes encontrar experiencias más intensas; solo o en compañía de tu pareja.

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El Fotógrafo del mes: Peter Lindbergh

Peter Lindbergh (Polonia, 23 de noviembre de 1944) es uno de los fotógrafos de moda más importante de la historia. Famoso por sus fotografías en blanco y negro, es considerado uno de los precursores del fenómeno de las supermodelos de los 90.

Un enamorado del arte, estudió arte y pintura en Krefeld y Berlín, realizando su primera exposición en la galería Dense René/Hans de Mayer de Dusseldorf en 1969.

En 1971 inició su andadura en el mundo de la fotografía como ayudante del célebre fotógrafo Hans Lux. Tras realizar portadas para la revista Stern, el director artístico de Marie Claire lo fichó y se trasladó a París, donde terminó de despegar.

Un estilo donde el poder de seducción se mezcla con el glamour y la perfección. Solamente al hacer “click” con su cámara creaba una atmósfera mágica.

Ha colaborado con las mejores revistas como VogueHarper´s Bazaar o Rolling Stone; Lindbergh ha trabajado con infinidad de marcas como LancômeChanel o L´Oreal, entre otras muchas.

En su extensa carrera, ha fotografiado a celebrities como Linda EvangelistaStephanie SeymourBrad PittUma Thurman y Pedro Almodóvar.

En InMagazine dedicamos el mes de abril a una de las más grandes figuras de la fotografía de moda, el fantástico Peter Lindbergh.